PARTICIPACIÓN CIUDADANA

  1. La Constitución de la República del Ecuador, faculta a los ciudadanos a fiscalizar los actos de los poderes públicos -parte de los derechos de participación- siendo la actual política de Estado el dialogo, que obviamente no es patrimonio del presente gobierno; debemos emprender los ciudadanos la tarea de organizarnos para enfocarnos en la lucha contra la corrupción, fenómeno endémico en la actividad política, pretendiendo señalar los hechos que acarrearían actos dolosos contra la administración pública, los funcionarios corruptos y los actores privados corruptores, con la única intención de trasparentar la política nacional.
  2. El país atraviesa un momento crítico, las delaciones de ex funcionarios corruptos y de empresas privadas corruptoras, revelando la carencia de valores al momento de ejercer el servicio público; decepcionando cada día más a los ciudadanos honestos que pretendieron alguna vez interesarse en la política, empero estos actos contrario a desalentar tienden a movilizar a todo ciudadano íntegro de la nación, siendo su fin que la corrupción desaparezca.
  3. La participación ciudadana, no debe originarse en agendas burocráticas, los ciudadanos debemos empoderarnos de nuestros derechos y exigirlos, si bien es cierto, en Ecuador existe una democracia representativa, pero no es menos real que la democracia se la ejerce todos los días -no solo en las elecciones- por lo tanto la opinión ciudadana vale y mucho; por lo tanto debemos unir conciencias, ideas, anhelos, reproches y todo aquello que contrarié al poder –aunque los estamentos del Estado deberían actuar como funciones, al servicio nuestro- la unión, es el único elemento que hará visible nuestra disconformidad y será el peso que incline la balanza a favor de las consignas ciudadanas.
  4. Las acciones ciudadanas deben ser perspicuas; no se puede entibiar las posiciones por aspiraciones políticas o componendas de dirigentes que ven un futuro promisorio para sus intereses protervos, tenemos que cambiar al líder que no comulgue con nuestras aspiraciones, las mayorías son las decidoras y exigir si es el caso que rectifique, la participación ciudadana es un camino tortuoso, pero ayudará a más personas que los gobiernos de turno, llenos de beneficios fraudulentos; por lo tanto la primera meta de los ciudadanos organizados debe ser que se exija transparencia en los actos del poder público obviamente, sin excluir a los entes de control del ejercicio pleno de sus atribuciones.
  5. Para aplicar lo aquí expuesto, debemos llegar a un gran acuerdo nacional, que todos los sectores se integren, amas de casa, empleadas domésticas, empleados públicos y privados, los obreros de todos los sectores, los empresarios, los docentes, los periodistas, los deportistas, los burócratas -todos- con un solo distintivo, que es la lucha contra la corrupción, partiendo de la organización ciudadana, excluyendo de esta participación ciudadana cualquier móvil político partidista.

FIDEL CASTRO RUZ.

Muere el Comandante Fidel Castro Ruz. Su vida estuvo marcada por la dirección a todo un pueblo y comandar a este -su pueblo- en un proceso de liberación del dictadorzuelo Fulgencio Batista, abyecto hacía su gente y obsecuente al gobierno estadounidense.

Fidel Castro, el Comandante, nos enseñó a no permitir que decidan por nosotros y en contra de nuestros principios, la revolución cubana fue empujada por su pueblo –sin ellos hubiese sido imposible- para terminar la corrupción que corroía la isla; recordemos los negocios de Fulgencio Batista y Meyer Lansky, mafioso estadounidense de la época, casinos, drogas y prostitución acaecía en las calles de la Habana; estos hechos no debían vivir los ciudadanos cubanos; los mafiosos eran los únicos que producían riqueza por supuesto mal habida en favor del dictadorzuelo.

Todo aquel enterado de la muerte del Comandante ha provocado reacciones dicotómicas, unas de algarabía y otras de tristeza, juzgar las reacciones nos pondría en una posición cómoda de establecer quienes son buenos y malos, en realidad la muerte es parte de la vida, este día llegaría nos guste o no las políticas defendidas por el ahora occiso.

Estas palabras son más para elogiar la imagen del conductor de la revolución cubana, que provoco o exacerbó mis ansías por la justicia social -bueno en ese tiempo, solo informarme- pero las acciones ciertas para proteger los derechos de mi prójimo aparecieron el día en que decidí ser abogado.

Admiré la entrega y solvencia académica que demostró tanto en el asalto a Moncada y en su defensa jurídica denominada “La historia me absolverá” respectivamente, fueron eventos que demostraron la convicción de no permitir que se gobierne en desmedro de sus semejantes. Eso es lo primordial en política.

Fidel, nos enseñó a prepararnos para momentos duros; siendo abogado de profesión, decidió asumir su propia defensa, ya que la dictadura no le otorgaba las garantías necesarias para ejercer su derecho al debido proceso, un ejemplo de aquello era la falta de privacidad entre el detenido y su patrocinador, por esta violación a sus derechos decidió lo antedicho.

Recordemos que asumir la defensa técnica de su caso tampoco era la mejor idea, no contaba con las tablas procesales, lo cual volvía un trabajo a tientas para el recluido, empero de esta adversidad surgió el discurso más importante en la historia de Latinoamérica.

Entonces, eso fue Castro en mi ideario, un hombre que quiso liberar a su pueblo -en todo caso lo liberó-, eso fue Fidel un liberador físico e intelectual, lo primero en Cuba y lo segundo en toda tierra fértil que quiera florecer la lucha de las libertades económicas, sociales y culturales.

En la actualidad existe una discusión acerca del sistema político que debe seguirse en Cuba, ese debate se prolongará por los próximos años, por lo tanto no me apresuro, pero por lo pronto no se puede negar el liderazgo que ejerció el Comandante en toda Latinoamérica, la generación que me precedió –soy menor a la generación de los contemporáneos del Comandante- se llenó de júbilo por las victoria en Sierra Maestra, aquello nos esperanzaba y pensábamos, los de ese entonces y los de ahora, que era posible un cambio de época, todo para mejorar las condiciones de vida de los que menos tienen.

Por ahora, solo puedo despedirme y decirle buen viaje Comandante, gracias por la esperanza de acceder a un futuro distinto, en el cual los pobres, los que menos tienen viven, por fin viven.

El Código Ingenios

En una de las maestrías que tuve la fortuna de cursar (MPA), estudiamos diferentes herramientas de diseño y evaluación de proyectos de inversión pública. Se ponía mucho énfasis en la metodología gráfica de análisis causa/efecto, -que permite construir en forma sistemática “el árbol del problema”-que tiene como ventaja el mantenernos enfocados en aquello que se pretende resolver, identificando en forma objetiva la contribución de cada uno de los elementos que sumados, producen el problema.

Una vez construido el árbol -en forma colaborativa y participativa- obtenemos en forma explícita el mapa del problema, y como es obvio, la identificación precisa de los puntos que requieren de una intervención.

Sin embargo, y antes de resolver la intervención en forma mecánica; recurrimos a un proceso de análisis y evaluación, en donde se discuten y proponen distintas soluciones alternativas que podrían lograr el mismo objetivo.

Un ejemplo clásico de esta metodología, recogido hace décadas, …

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REDUCCIÓN DE LA JORNADA LABORAL, ECUADOR.

  1. La jornada efectiva de trabajo de acuerdo al Código Obrero1 es el tiempo que el trabajador se encuentra a disposición del empleador y cumpliendo sus órdenes, asimismo el tiempo de la jornada máxima es de ocho horas diarias y de cuarenta horas semanales, salvo disposición legal en contrario.

  1. El 28 de marzo de 2016 fue publicada mediante Registro Oficial No. 720 la Ley Orgánica para la Promoción del Trabajo juvenil, Regulación Excepcional de la Jornada de Trabajo, Cesantía y Seguro de Desempleo, que reformó a la Ley de Pasantías en el Sector Empresarial, al Código del Trabajo, Ley de Seguridad Social, Ley Orgánica de Servicio Público y a la Ley del Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social; la reforma que será objeto de análisis es la del Codex Laboral, exactamente lo que atañe a la reducción de la jornada laboral.

  1. La reforma estriba en la disminución, de manera excepcional, de la jornada máxima de trabajo hasta un límite de treinta horas semanales, previo acuerdo entre patrono y empleado, por un plazo de seis meses renovables por seis meses más por una sola ocasión, debiendo esta medida ser autorizada por el Ministerio del Trabajo, antes de la aplicación de la reducción o disminución de la jornada máxima de trabajo.

  1. El Ministerio del Trabajo, para autorizar la disminución de la jornada de trabajo, tiene la facultad legal de exigir al patrono, la constatación de que la medida es necesaria ya sea por causas de fuerza mayor, reducción de ingresos o verificación de pérdidas; también deberá exigir la Cartera de Estado rectora del trabajo que el empleador muestre un plan de austeridad, que contemplará entre las acciones de restricción financiera, la reducción a los sueldos u honorarios de los administradores de la empresa solicitante.

  1. Los efectos de la concesión por parte del Estado al patrono de la reducción de la jornada laboral, además de la obvia disminución del pago de la remuneración mensual, es que los accionistas sólo podrán repartirse sus dividendos de los períodos fiscales inmersos en la medida excepcional o suspensión temporal del contrato individual del trabajo, sí previamente cancelan las horas reducidas de la jornada laboral a todos sus trabajadores.

  1. Otros efectos son que en caso que se produjesen despidos intempestivos las indemnizaciones se calcularán sobre la última remuneración recibida previo al ajuste de la jornada y mientras dure la reducción de los horarios de trabajo el empleador pagará el aporte patronal sobre las ocho horas diarias de trabajo.

  1. La Comisión Especializada Permanente de los Derechos de los Trabajadores y la Seguridad Social, de la Asamblea Nacional del Ecuador, el 4 de marzo de 2016, emite el informe para primer debate, del Proyecto de Ley Orgánica para la Optimización de la Jornada Laboral y Seguro de Desempleo, en el acápite 3.2.2. denominado Optimización de la Jornada Laboral, en lo que respecta a la reducción de la jornada laboral, justifican la propuesta señalando que el mayor derecho laboral es la estabilidad del empleo y que el Estado debe disminuir al máximo la supresión de puestos de trabajo a pesar de las dificultades económicas que puedan estar atravesando el aparato productivo. Alegan que no existe disminución de derechos, puesto que protege el derecho al trabajo y el acuerdo entre las partes es el elemento fundamental para legitimar el ajuste de la jornada diaria de trabajo.

  1. El 11 de marzo de 2016, emite la comisión antes mencionada el informe para segundo debate del Proyecto de Ley Orgánica para la Optimización de la Jornada Laboral y Seguro de Desempleo, en esta oportunidad señalan como argumento para la fundamentación de legislar la reducción de la jornada de trabajo la existencia, en nuestro ordenamiento jurídico, de la institución jurídica denominada paro, concretamente dispuesta en el Capítulo II, Parágrafo segundo y los artículos 525 al 537 del Código del Trabajo; esta institución es la suspensión del trabajo acordada por un empleador o empleadores coligados y tiene como efecto la suspensión de los contrato de trabajo y por ende el derecho a la remuneración, en este trámite ante autoridad de trabajo administrativa se determinará el plazo, esto es que cada solicitud de paro se revisará de manera individual el establecimiento del plazo de la medida. Ergo, la propuesta en el proyecto de ley más que facilitar la gestión al patrono para suspender de todo la jornada laboral, se optaría por un acuerdo temporal y excepcional de disminución de la jornada de trabajo, sostiene la comisión.

  1. ¿Es un hecho que la existencia de la figura jurídica del paro necesariamente conllevaría a la necesidad de promulgar una ley que disminuya estos efectos? Nos explicamos mejor, la mera expectativa que las empresas utilicen esta figura es suficiente para proponer la disminución de la jornada de trabajo; definitivamente, no. La comisión legislativa antedicha, en ninguno de los dos informes para los debates en el pleno de la Asamblea Nacional se presentó una estadística del Ministerio del Trabajo acerca de un estimado o certeza, de cuántos conflictos colectivos los patronos han propuesto, para obtener una resolución aprobando el paro, en los años que Ecuador padeció crisis económica o en estos últimos años de bonanza petrolera, con aquellas cifras sí hubiese sido una fuente material confiable, para la conformación de la ley, encuentro laxa la justificación de permitir la reducción del ingreso al trabajador, sin mediar medidas de protección al momento de legislar.

  1. Ahora bien, siguiendo con los cuestionamientos, ¿La disminución de la jornada laboral implica una reducción de derechos o regresión a las conquistas laborales? Creemos que no, la disminución de la jornada laboral, de acuerdo a las condiciones establecidas en la ley la vuelven protectora del trabajo, existiendo cuestiones que mejorar en la presente ley, empero sigue siendo un avance en los derechos de los trabajadores por la intención de la conservación del empleo y un acercamiento al sector productivo, dando un incentivo real. El principio de continuidad ampara esta reducción de jornada laboral puesto que en la doctrina se la conoce como suspensión del contrato individual de trabajo, en Ecuador estas suspensiones las conocemos con el nombre de licencias con o sin remuneración.

  1. Los asambleístas han confundido la estabilidad con la continuidad2, esta última denominación más pertinente, ya que alude a lo que dura, a lo que se prolonga, a lo que se mantiene en el tiempo; la estabilidad está contenida o pertenece al principio de continuidad; así podemos dilucidar que además de las suspensiones a favor del trabajador -las licencias con remuneración o sin esta- también existe la suspensión del contrato de trabajo que puede ser aprovechada por el patrono, siempre y cuando favorezca al trabajador, en este caso evitaríamos despidos intempestivos, en casos de crisis económicas.

  1. En el caso que nos ocupa, la propuesta hecha por el ejecutivo de reformar el Código del Trabajo, con la intención de disminuir la jornada de trabajo, se conoce en la doctrina como la suspensión del contrato de trabajo por razones económicas. En el informe VIII de la Conferencia Internacional del Trabajo, de la 67ª reunión, de 1981, de la Terminación de la relación de trabajo por iniciativa del empleador, trata el tema de la reducción de las horas de trabajo, como un mecanismo para evitar despidos masivos, producto de alguna penuria económica vivida por el empleador, que puede a acudir algunas fórmulas: aumentar los días de descanso feriado, eliminar las jornadas extraordinarias, suprimiendo un turno o disminuyendo las horas regulares de trabajo. Esta medida suele ser pactada, mediante un nuevo acuerdo o ya estableciéndolo en la contratación colectiva, siempre y mediando la aprobación de la autoridad pública, por cuestiones de protección a los trabajadores. El informe referido fue el antecedente para la emisión de la Recomendación No. 166 y el Convenio No. 158 ambas versan sobre la terminación de la relación de trabajo, en el año de 1982, reemplazando a la Recomendación 119 de 1963, estos instrumentos internacionales, fueron promulgados por la Organización Internacional del Trabajo, cabe indicar que dichos instrumentos no se encuentran ratificados por la República del Ecuador.

  1. Varios países han legislado la reducción de la jornada de trabajo para la protección del mismo y evitar acudir a medidas de minimización de los efectos del desempleado, esto es, los pagos de subsidio de desempleo o valores por cesantía; en Alemania se instauro el “Kurzarbeit”, en México el Programa de Preservación del Empleo (PPE), en Japón el “Japan’s Employment Adjustment Subsidy Programme” (JEASP), en España en el Estatuto de los Trabajadores en su Art. 47 contempla la suspensión del contrato o reducción de la jornada por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción o derivadas de fuerza mayor. En todos estos programas o marcos legales, el objetivo es evitar los despidos masivos, cuidar el empleo y que las condiciones del contrato individual permanezcan el mayor tiempo posible.

  1. Asimismo estas acciones realizadas por los Estados para cuidar el empleo tienen la particularidad que debe existir un pacto o acuerdo entre los intervinientes de la relación laboral, que ésta sea autorizada por una autoridad administrativa competente y en algunos casos pagar al trabajador un porcentaje de la remuneración perdida producto de la reducción, el origen de los fondos son variados: subsidios estatales, aportes tripartitos –asociación de trabajadores, gremios de empleadores y Estado- minimizando en lo más posible el efecto de la crisis económica para el trabajador.

  1. La Recomendación emanada de la Organización Internacional del Trabajo No. 166 sobre la terminación de la relación de trabajo, en el acápite de medidas para evitar o limitar al máximo las terminaciones (refiriéndose a la terminación de la relación laboral por iniciativa del empleador) que una de las medidas para evitar o limitar al máximo las terminaciones por motivos económicos, tecnológicos, estructurales o análogos es la reducción de la duración normal del trabajo y recomienda que en el caso de tomar esta vía de protección laboral tomar en consideración el otorgamiento de una compensación parcial por la pérdida de los salarios correspondientes a las horas normales no trabajadas.

  1. Ahora bien, al respecto de la reforma promulgada, observamos varios vacíos incurridos por la Asamblea Nacional que producto del tiempo no se detuvo a analizar, esto es, el hecho de cuántas resoluciones de Tribunales de Conciliación y Arbitraje al respecto de conflictos colectivos sé resolvieron a favor del patrono autorizando el paro, tanto en tiempo de crisis económica o de bonanza; qué sector productivo fue el más golpeado por los problemas económicos actuales; cuáles van hacer los trabajadores sometidos a la reducción o disminución de la jornada laboral, qué parámetros se utilizarán para dicha selección, en caso de haberla, caso contrario se entendería que todos estarían inmersos en la medida; ¿Los efectos de la contratación colectiva continuarán vigente?, se entendería que sí; recordemos que existen beneficios que se calculan a partir de la remuneración, en este sentido nos preguntamos: ¿Será justo reducir además de la remuneración algún beneficio de la contratación colectiva? Entendemos que debería aplicarse la norma más favorable, es decir continuar pagando el beneficio.

  1. A manera de conclusión observamos que la actual reforma no conlleva una regresión o retroceso a los derechos de los trabajadores, creemos que de parte de las funciones ejecutiva y legislativa no existió un estudio profundo para la proposición de la actual ley, quedando afuera temas importantes; mayor exigibilidad al patrono para acceder a esta medida, por ejemplo márgenes de ventas en meses antes de los problemas económicos y cotejar con el margen de ventas actuales, verificar en la empresa que no existan despidos masivos previo a la solicitud de la medida de ajuste de la jornada, una vez aprobada la medida se suspendan los despidos; también observamos que la ley no está concebida para futuro, puesto que las crisis económicas son cíclicas y debería estar desarrollada esta institución de tal manera que las razones económicas así lo requieran, por eso lo importante de saber qué sectores productivos son los más afectados y remitir al Ministerio del Trabajo para que elabore la reglamentación necesaria para la aplicación, puesto que un sector de la economía puede estar en crisis mientras otro no, en está ley se trata el tema económico de manera excepcional.

  1. El problema de la ley, es la laxitud en el estudio o preparación en su promulgación dejando en la discrecionalidad de un funcionario ministerial sea quien determine los parámetros para la concesión y la aplicación de la reducción de la jornada laboral, cuando debería estar establecida claramente a rango de ley, los requisitos y efectos de esta reforma, que pretende evitar despidos masivos, lo cual solo se podrá evaluar en meses ulteriores.

1 Art. 47 y 61.

2 PLÁ RODRÍGUEZ, Americo, Los Principios del Derecho del Trabajo, Ediciones Depalma, 3º edición, Buenos Aires, 1998, p. 219.